Si bien los centros penitenciarios están obligados a brindar comida suficiente y nutritiva, tres veces al día, existe una deficiencia enorme, por ello ha sido muy significativo que los familiares le lleven de comer a las prisiones pues ahí lo único que pueden comer es el famoso “rancho” platillo que casi siempre los lleva a enfermarse de situaciones gastrointestinales.
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