Por Jessica Rosales*
Para las víctimas de tortura, las peores cicatrices no son físicas, el daño psicológico y las secuelas que deja también en la vida de sus familias lo convierte en una historia sin fin. En Coahuila prevalece la impunidad, pues no existe una sola sentencia por este delito.
Daniela Aguirre Luna, directora especializada en Materia de Tortura y Ejecuciones Arbitrarias de la Asesoría Jurídica Federal de la CEAV, señala que la tortura generalizada que se perpetra en contra de las mujeres suele ser sexual, en muchos casos la violación. Por ello, las víctimas mantienen un sentimiento de humillación, desvalorización.
