Dos nuevas y singulares compañías se han formado como resultado de los talleres sobre teatro, auspiciados por el Instituto de Reinserción Social (IRS) de la Ciudad de México, en los que participaron personas privadas de su libertad, así como otras liberadas del Sistema de Justicia Penal, quienes escenificaron el lunes pasado, al interior del Centro Femenil de Santa Martha Acatitla, la obra Alquimia y transmutación: mujeres presas dentro y fuera de una cárcel.
De acuerdo con dicho instituto, “en los últimos meses 70 personas han conseguido su libertad gracias al Programa de Liberación de Mujeres, implementado por el gobierno federal e impulsado por el de la Ciudad de México, a través de un trabajo de colaboración interinstitucional en el que participan la Consejería Jurídica y de Servicios Legales, las secretarías de Seguridad Ciudadana y de las Mujeres, así como la Junta de Asistencia Privada.
“Durante agosto y septiembre, el IRS atendió a una parte de ese grupo que ya obtuvo su libertad. Les ha ofrecido un acompañamiento individualizado y les ha brindado herramientas en las áreas de trabajo, educación, salud, deporte y cultura; 10 de ellas se han integrado a las actividades culturales y teatrales que ofrece el IRS.”
Para Arturo Morell, director general del Instituto de Reinserción Social de la Ciudad de México, “esta estrategia de consolidar el Teatro como Puente a la Libertad genera espacios seguros y dignos de reconciliación y resignificación y fortalece una reinserción social armónica y empática”.
El teatro, comentó a La Jornada el también creador escénico, “es un proceso catártico tanto para las reclusas como para quienes han podido ver la obra. Un primer estreno se realizó con un público integrado únicamente con las propias internas, posteriormente se dio otra función junto con sus familiares”.
Alquimia y Transmutación: mujeres presas dentro y fuera de una cárcel “es una obra que conmueve e impacta, pues también se pone de manifiesto cómo el color beige o gris de su vestimenta las invisibiliza y nulifica su personalidad.
“Por eso en la obra se permite que las reclusas usen zapatillas y vestidos de varios colores. Quizá para otra persona eso sea insignificante, pero para quien lleva cinco, 10 o 20 años vistiendo un mismo color, al usar un rojo, un verde o un amarillo les da libertad y, sobre todo, personalidad y dignidad.”
Morell adelantó que el IRS y la Compañía Nacional de Teatro (CNT) están trabajando en un proyecto en el que se espera que se integre alguna persona liberada de la cárcel como parte del elenco de alguna obra de la CNT.
Luego de que la obra se escenificó en el Centro Femenil de Santa Martha Acatitla, se realizará un “segundo estreno en el exterior”, en la que participarán más de 30 mujeres liberadas, el próximo viernes a las 20 horas, en La Nana Laboratorio Urbano de Arte Comprometido (ConArte), ubicado en el segundo callejón San Juan de Dios 25, Centro Histórico, en la Ciudad de México.
Noticia publicada originalmente en el portal La Jornada, se puede consultar aquí.
