Por Nallely González
Los centros de privación de libertad en México no están hechos para mujeres, y menos para madres. La violencia obstétrica dentro del sistema penitenciario refleja cómo el Estado castiga doblemente a las mujeres: por cometer un delito y por dejar de ser «buenas mujeres».
Etiquetas: Género y diversidad sexual, Prisiones y proceso penal
