Maternidad y reclusión

Autor: documenta

Maternidad y Reclusión es un proyecto de infoperiodismo que mezcla historias de vida y análisis de datos con el objetivo de visibilizar la información estadística existente relativa a la situación de derechos humanos de las niñas y niños que viven con sus madres privadas de libertad en algún centro de reclusión. Esto para reconocer su situación de vulnerabilidad dentro de un sistema penitenciario construido por y para hombres.

El proyecto fue creado por la colectiva Sor Juanas, en el marco del 1er Datatón Carcelario, donde ganó el tercer lugar. Sor Juanas está integrada por Daniela Mondragón Benito, Alejandra Méndez Osorio, Andrea Contreras Salazar, Almudena Meseguer Zafra, Sonya Karabel, Vanesa Carranza Hernández, María Elena Carrera Lugo, Brenda Denisse Rentería Cervantes, Ana Alicia Osorio González y Ricardo Balderas. El trabajo de desarrollo fue acompañado por Documenta, SocialTIC y Virk.

Maternidad y reclusión

Menores viviendo en reclusión

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La vida de una niña o niño en prisión se reduce a nada, en el encierro de un mundo que no está hecho para “Los Angelitos del penal”, como les llama una interna del CERESO Femenil de Atlacholoaya en Morelos.

Crean su propio mundo entre cuatro paredes, durante años, niñas y niños han nacido y crecido dentro de cárceles bajo el cuidado de sus madres que están privadas de su libertad. Actualmente en México hay 523 niñas y niños viviendo en cárceles con sus madres.

De acuerdo con el INEGI, Nuevo León (69), la Ciudad de México (67), Veracruz (56), el Estado de México (48) y Guerrero (42) concentran 53% de la población de niñas y niños que habitan en cárceles, mientras que las entidades con índices más bajos son Colima, Tlaxcala, Querétaro y Coahuila.

En 2016, se establecieron en el Artículo 10 de la Ley Nacional de Ejecución Penal los derechos de las mujeres privadas de su libertad en un Centro Penitenciario, entre los que están el derecho a la maternidad y lactancia dentro de prisión, así como los derechos humanos de niñas y niños que viven en reclusión, y sus condiciones de ingreso y egreso.

Sin embargo, existen diversos obstáculos para la implementación de la Ley en las entidades federativas, lo cual vulnera aún más el de desarrollo y seguridad de niñas y niños.

La carencia de espacios exclusivos para mujeres, según los datos obtenidos, es alarmante—menos de la tercera parte de los centros cuenta con un área de desenvolvimiento. A esto se suma que en México solo existen 18 Centros estatales exclusivos para mujeres, 1 Centro Federal y 91 centros mixtos, a pesar de que la ley establece separar a la población, lo que reduce las posibilidades de tener espacios destinados para el sano desarrollo de las infancias, y también limita los procesos de reinserción social a los cuales la madre tiene derecho para integrar en su proyecto de vida.

Existen asociaciones y colectivos, tal como Reinserta, que luchan para crear, gestionar y obtener espacios que ofrezcan servicios, estancias, ludotecas y comedores para generar un ambiente de desenvolvimiento. Son diversos los motivos de la falta de dichos espacios pues la corrupción y desviación de recursos es un factor principal para la desprotección de los niños y las niñas.

Dentro de las prisiones mexicanas existen dos clases de servicios especializados: por un lado, áreas de maternidad y por otro, espacios para educación temprana de los y las niñas.

Dichos espacios se localizan exclusivamente en algunas prisiones de distintas entidades de la república.

En el caso de áreas de maternidad, hay 11 en todo el país. La entidad con más áreas es San Luis Potosí, con 2, mientras que Coahuila, Chihuahua, Ciudad de México, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Nuevo León, Querétaro y Yucatán poseen una, de acuerdo con datos del Censo nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales. Veracruz, a pesar de ser uno de los cinco estados con más niños y niñas viviendo en prisión no posee ninguna.

Los 27 espacios de educación temprana para los y las hijas de mujeres privadas de libertad en México, se encuentran principalmente en Michoacán (12), en tanto que, en Coahuila, Chihuahua, San Luis Potosí y Yucatán tienen dos y Chiapas, Ciudad de México, Jalisco, Estado de México, Querétaro y Veracruz tienen uno.

Como se mencionó con anterioridad, las entidades deben brindar seguridad, sin embargo, es importante mencionar que la tensión constante que existe en la cárcel se da por la violencia, corrupción, tortura e impunidad, que lamentablemente perjudica también a niñas y niños.

De acuerdo con la Ley Nacional de Ejecución Penal, las mujeres privadas de libertad tienen el derecho de conservar la guardia y custodia de sus hijas o hijos menores de tres años. Por su parte, la autoridad penitenciaria tiene el deber de proveerles alimentación adecuada y saludable, educación inicial, vestimenta, atención pediátrica, e instalaciones adecuadas para que reciban la atención médica. Si tiene una discapacidad, se puede solicitar a la autoridad penitenciaria la ampliación del plazo de estancia al cuidado de la madre.

No obstante, a pesar de que son derechos contenidos en la Ley, las autoridades penitenciarias no cumplen con estas obligaciones.

Para ahondar en el nivel de acceso a diversos bienes y servicios, así como el grado de satisfacción, la Encuesta Nacional de Población Privado de Libertad (ENPOL) hecha por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), preguntó a madres privadas de libertad que tienen un hijo o una hija viviendo con ellas en prisión, cuáles son los servicios y bienes que reciben sus hijas e hijos y cuál es su nivel de satisfacción. Los resultados dan cuenta de la falta de acceso a derechos básicos que tienen.

Acceso a bienes y servicios

Entre los datos que vemos en la gráfica, destaca que 57.6% de las mujeres que ejercen la maternidad en prisión, indicaron la falta de acceso a una alimentación adecuada para las y los niños. Se trata de un derecho humano que la institución penitenciaria no está proporcionando, con todos los efectos nocivos para el desarrollo que conlleva no tener una alimentación adecuada los primeros años de vida.

El acceso a una educación inicial es otro derecho que no está siendo recibido por los y las niñas que viven en prisión con sus madres. La falta de espacios para educación y la falta de acceso a estos servicios (79.2% no recibe educación) les coloca en una situación de desventaja que impacta en su condición física, emocional y psicológica. Al no contar con espacios suficientes para la infancia, las mujeres en prisión se ven limitadas en sus actividades de desarrollo personal y por ende en la participación de programas que benefician a sus procesos de reinserción social como dicta la ley.

Asimismo, sobresale que solo 21% por ciento de la población infantil de 0 a 6 años, tiene acceso a juguetes, el resto depende de asociaciones civiles, grupos religiosos, familiares o mujeres liberadas que comparten con quienes se quedan. Esto les quita posibilidad de desarrollarse como lo que son, niñas y niños con derecho al juego.

En cuanto a la salud, aunque los datos refieren que hay acceso a los servicios médicos del 65.6%, no precisamente se garantiza que la atención sea correcta y especializada, 57.6% de las niñas y niños que viven en prisión con sus madres no tienen acceso a medicamentos por lo que las mujeres en prisión tienen que comprarlos o sus familiares, aunque tarden meses en visitarlas por la condición de abandono en la que se encuentran; incluso una interna refirió que a veces el cuidado médico de sus hijas e hijos depende del comportamiento que tenga la madre.

También pregunta la ENPOL sobre el nivel de satisfacción que las mujeres tienen con los servicios y bienes que recibieron sus hijas e hijos. Es importante destacar que sólo preguntaron el nivel de satisfacción con servicios a personas que reportaron que recibieron al menos uno de los servicios, y bienes a las que recibieron al menos un bien. Por esto hay muchos estados sin datos, especialmente sobre bienes, donde ninguna madre dijo que había recibido ni uno de los bienes.

Nivel de satisfacción en acceso a bienes y servicios

Como dice un informe de la Oficina Cuáquera ante las Naciones Unidas, los niños y niñas que viven en las prisiones no son delincuentes y no deben pagar como si lo fueran. Los niños y niñas que viven en la cárcel deberán llevar vidas tan buenas como las que tendrían si vivieran fuera. En este sentido, es fundamental que el Estado garantice los servicios básicos.

*El proyecto “Maternidad y Cárcel” fue creado por la colectiva Sor Juanas, en el marco del 1er Datatón Carcelario, donde ganó el tercer lugar. Sor Juanas está integrada por Daniela Mondragón Benito, Alejandra Méndez Osorio, Andrea Contreras Salazar, Almudena Meseguer Zafra, Sonya Karabel, Vanesa Carranza Hernández, María Elena Carrera Lugo, Brenda Denisse Rentería Cervantes y Ana Alicia Osorio González. El trabajo de desarrollo fue acompañado por Documenta, SocialTIC y Virk.

Yomara de 29 años, lleva tres años en la cárcel sin sentencia. Está acusada de homicidio junto con su pareja. Tiene tres hijos, dos de ellos viven con su abuela y el pequeño Samuel que está a punto de cumplir 3 años y quien la acompaña en la entrevista dentro de la prisión. Los otros dos tienen 8 y 6 años. Samuel nació en el Hospital de la Mujer, centro hospitalario donde se atiende a las mujeres en reclusión pues ella fue detenida cuando tenía 8 meses de embarazo; relató que fue golpeada, motivo por el cual se adelantó su parto.
SONORA

“Hay un horario para ver televisión y cuando la custodia la apaga, los y las niñas no entienden y lloran porque desean seguir viendo cosas”
ATLACHOLOAYA, MORELOS.

“Una vez le dieron a mi hija, llegaron unas personas de fuera y llevaron unas cajas con juguetes, le dieron una sonaja roja que cambié por 2 pañales”.
ATLACHOLOAYA, MORELOS.

“Incluso son ellos los que están pendientes de las listas de asistencia y hasta viven con el pendiente asomando sus ojitos por las rejillas para tirar el pitazo, diciéndonos señoras ya viene la revisión”.
ATLACHOLOAYA, MORELOS

“En una ocasión le dieron mal la medicina a Mar y se andaba intoxicando.”
MORELOS

“Está cabrón cuando estas encerrada y tu bebé está enfermo, gracias a Dios mi bebé pocas veces se ha enfermado, pero cuando se enferma de gripa o del estómago la doctora o enfermera le han dado medicamento adecuado. Aunque a otros niños no les ha ido muy bien por el comportamiento de la mamá”.
SANTA MARTHA ACATITLA, CIUDAD DE MÉXICO.

"Empecé a trabajar en el CENDI que atiende a población de 0 a 6 años del Centro Femenil Santa Martha Acatitla, ya que estaba sentenciada, recuerdo que fue cuando llevaba 7 meses ahí, para ser aceptada debías tener carrera o haber estudiado educadora auxiliar etc. Yo estaba en el grupo de maternal 2, tenía un bebé que tenía paladar hendido y labio leporino es una gran responsabilidad cuidar y tener a cargo a los bebés".
CDMX SANTA MARTHA ACATITLA

Lupita en particular expresó que no le gustaba que su hija Mía, cuando estaba con ella, la viera llorar o enojarse. “Se requiere una guardería de otra manera somos madres 24/7”.
SONORA

“Van a una especie de escuelita de maternal pero sólo de lunes a jueves de 12:00 a 12:30 van a clase de deporte. Tanto la maestra del maternal y la que les da deportes son otras internas. Fuera de esas pocas horas, los hijos/as están junto a ellas todo el día y ellas no tienen con quien dejarlos al cuidado para llevar a cabo alguna actividad. Lo anterior les impide tomar talleres, trabajar, etc. Además, no hay variedad de cursos sólo algo de deportes”.
SONORA

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